Impact Investing: rentabilidad financiera e impacto social

Luego de participar a principios de este mes en un evento en Nueva York organizado por The Global Good Fund (organización para la cual trabajo), en donde describimos lo que venimos realizando en temas de Impact Investing, sentí que era hora de hablarles de este tema. Aprovecho para contarles con orgullo, que en esta socialización, contamos con la validación de otras organizaciones que ya vienen trabajando mucho en este tema como The Rockefeller Foundation,  Jhonson & Jhonson y U.S. TRUST.

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Para comenzar quisiera resaltar que el Impact Investing no debe verse como algo que está siendo impuesto por un grupo de expertos u organizaciones, si no como algo que es el resultado de lo que pide el mercado, y en específico, los consumidores. Cuando las necesidades y los perfiles de los consumidores cambian, muchas industrias se ven forzadas a suplir de alguna manera estas necesidades, incluso algunas que no están directamente relacionadas a las nuevas tendencias. Si algo está claro hoy, es que el consumidor quiere ser parte de las organizaciones a las cuales les compra. Esta nueva intención por parte de los consumidores ha cambiado los perfiles de las organizaciones, que hoy se ven obligadas a interesarse en temas que antes no hacían parte de su agenda, como lo es impacto social.

Si algo está claro hoy, es que el consumidor quiere ser parte de las organizaciones a las cuales les compra.

Básicamente, la inversión de impacto (Impact Investing), consiste en agregar nuevas variables a las decisiones tradicionales de inversión, en donde ya no solo una decisión se toma por el rendimiento financiero, si no también por los indicadores de impacto social que una compañía está teniendo en las comunidades en las que opera. De esta manera, el Impact Investing se convierte en una alternativa tanto para los filántropos como para los inversionistas tradicionales, generándoles a los primeros unos rendimiento financieros que antes no tenían, y a los segundos, un impacto social que por mucho tiempo ignoraron. En verdad, podríamos decir que el Impact Investing existe hace mucho tiempo en todo el mundo, ya que este tipo de inversiones siempre han hecho parte del mercado. Lo diferente ahora, es que nosotros como consumidores más consientes, hemos forzado a las diferentes industrias, incluida la financiera y todas sus ramificaciones, a mirar hacia lugares que antes eran obviados.

El Impact Investing se convierte en una alternativa tanto para los filántropos como para los inversionistas tradicionales, generándoles a los primeros unos rendimiento financieros que antes no tenían y a los segundos un impacto social que por mucho tiempo ignoraron.

Entre los principales factores que se deben tener en cuenta a la hora de hablar de Impact Investing resalto los siguientes:

Retorno: Como en cualquier inversión, es importante tener un retorno financiero, si no, estamos hablando de donaciones o actos filantrópicos.

Escalabilidad: Siempre será importante tener la posibilidad de crecer.

Riesgo: El riesgo está presente en toda inversión. En el Impact Investing, tengamos en cuenta lo siguiente para así poder minimizarlo: (a) Relaciones de confianza, (b) líderes de proyecto definido, (c) pruebas piloto y (d) buenos socios o aliados.

Evitar ser ideológico: Aquí no hablamos de activismo social, se trata de una inversión que lógicamente busca un retorno. El activismo aumenta el riesgo y disminuye la confianza de los posibles inversionistas. No es que dejes a un lado tus creencias, simplemente aprende a comunicarlas de una nueva manera.

El Impact Investing no solo se plantea como un modelo de negocio para generar beneficios a la sociedad, sino que está comprobado que es financieramente sostenible, ejemplo de ello es Toms, y su modelo One To One, o Whole Foods, uno de los retail de productos orgánicos más reconocidos en Estados Unidos.

Aquí no hablamos de activismo social, se trata de una inversión que lógicamente busca un retorno. El activismo aumenta el riesgo y disminuye la confianza de los posibles inversionistas. No es que dejes a un lado tus creencias, simplemente aprende a comunicarlas de una nueva manera.

Finalmente, en el caso Colombiano, y en general en la mayoría de Latino América, donde este tipo de inversiones se hacen aún más necesarias, la principal barrera no proviene de la inexistencia de proyectos con impacto social, si no de nuestros ecosistemas financieros, que sin aún incluir el tema de impacto social, pareciera que vetaran a los emprendedores. En Colombia, los bancos, o porque no les interesa o porque no saben cómo, no han podido incluir al emprendedor en su portafolio de clientes, y por ende, mucho menos podemos hablar de la existencia de fondos de capital de riesgo tradicionales o enfocados al Impact Investing.

El mercado viene invirtiendo en este tipo de iniciativas desde ya hace un tiempo, sin embargo, aún la visión de inversión tradicional predomina. Se buscan solo resultados financieros (que no está mal), pero hoy los consumidores piden más, y a ellos a final de cuentas son a los que debemos responderles. Emprendedor, empresario, inversionista o profesional que me lee: dependiendo de la posición en la que estés, vincula el impacto social lo más pronto posible a lo que haces, no porque yo te lo diga, si no porque el mercado te lo viene diciendo ya hace un rato.

“…pero hoy los consumidores piden más, y a ellos a final de cuentas son a los que debemos responderles”

Manolo Paez

Septiembre 19 – 2016, Barranquilla – Colombia

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Como les he contado The Global Good Fund invierte en el desarrollo de liderazgo de emprendedores sociales a nivel mundial. El impacto y sostenibilidad financiera que han logrado los emprendedores que hemos apoyado, llevó a GGF a buscar otra forma de involucrarse con las compañías de estos líderes.  De esta manera, se están sumando esfuerzos para contar próximamente con una organización paralela que invierta en proyectos de impacto social.

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