¿Por qué ganó Donald Trump?

¡ADVERTENCIA!
El siguiente post no tiene fines políticos, y no busca apoyar o ir en contra de ningún candidato, partido o posición política, solo pretende analizar la estrategia de comunicación de una contienda histórica en los Estados Unidos, como lo fue la del 2016. De esta manera, pido a los lectores la difícil tarea de que lean el siguiente post con la mayor objetividad posible y sin profundizar en el contenido de las posiciones políticas.

 

¿Por qué ganó Donald Trump?

Sé que muchos de ustedes que son expertos en ciencias políticas, desarrollo y política internacional no estarán de acuerdo conmigo en esto, pero Donald Trump se convierte en un caso de estudio de cómo se hace una campaña política a la presidencia.

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Como sé que será una tarea difícil desligarnos de los pensamientos políticos que tenemos, mi primera invitación es que piensen en un proceso electoral como cualquier otro mercado de productos y servicios. Y es que al fin y al cabo, un voto, representa la aceptación de una oferta, y los candidatos y sus mensajes, las opciones que tenemos para elegir. En este mismo sentido, existen diferentes tipos de consumidores que toman su decisión de compra siguiendo diferentes parámetros,  pero al final, la gran mayoría, compra es un mensaje, compra es una idea, compra es una promesa. Con este ideario en la mente, déjenme compartirles las razones que en mi opinión llevaron a Donald Trump a ser hoy el presidente electo de los Estados Unidos.

“…mi primera invitación es que piensen en un proceso electoral como cualquier otro mercado de productos y servicios.”

Para llegar a ser presidente del país más poderoso del mundo, o de cualquier otro país, un sin número de situaciones y acciones deben suceder para lograrlo. En este caso me enfocaré solo en tres razones que considero llevaron a Trump a donde está, y que en mi opinión fueron la columna vertebral de su estrategia de comunicación.

  1. Ser diferente

Donald Trump, no solo claramente es distinto que el político tradicional estadounidense, si no que intencionalmente lo fue y lo dijo. Desde el día uno de su campaña se esforzó por serlo y por confirmarlo, no solo con sus propuestas, si no en la forma como las hacía y las presentaba. Ser distinto en cualquier mercado, incluyendo en el que recientemente denominamos como el “mercado político”, tiene como primer resultado llamar la atención de los consumidores.

No importa de qué posición política eres, pero seguro, volteaste a mirar y a analizar al diferente de la contienda. A pesar de que después desecharas el mensaje, seguramente lo escuchabas y lo compartías. De esta manera, Donald Trump ganó lo primero que necesitaba, y que necesita cualquier político, la atención de ustedes y de los medios para que lo escuchen. Trump se convirtió inmediatamente en el candidato que no hacía parte del establecimiento, el que era noticia, y el que a pesar de no compartir sus ideas, todos querían escuchar. Lo quisieras o lo odiaras, él sabía que necesitaba tu atención para poder seguir su camino a la presidencia.

  1. El poder de lo simple

Ya con la mirada y la atención de todos, Trump tenía que hacer su segunda tarea muy bien, y muy bien que la hizo. Esa tarea era comunicar un mensaje simple, sin complejidades, sabiendo que éstos le permitirían a sus ideas ser más efectivas y a crecer rápido. Con mucho esfuerzo, pocos de ustedes podrían decirme una de las propuestas de Clinton o cualquier precandidato republicano, y con un esfuerzo aún mucho mayor, otros pocos podrían sintetizar esas propuestas en una sola frase. Trump, sí pudo, y muchos de ustedes podrían nombrarme por lo menos tres de sus propuesta: construir una muralla, traer los empleos de vuelta a Estados Unidos desde China y prohibir la entrada por un período de tiempo al país de personas con alguna nacionalidad específica.

Por favor, vuelvo y repito, la idea no es profundizar en el contenido de estas propuestas, porque sino, no podríamos ser objetivos en el análisis de comunicación estratégica que estamos haciendo.

Construiremos una muralla”, es algo que cualquier persona no solo entiende, sino que recuerda y recordará. De esta manera, Trump supo cómo no tener un lenguaje complejo ni profundo, sino uno sencillo, que hacía que el mensaje llegara de forma fácil y fuera entendible para toda la audiencia, incluyendo adeptos y críticos. En su discurso, no hablaba de política, hablaba de ideas. Así como Coca-Cola no habla de su información nutricional, sino de que sientas su sabor (Taste the feeling), Trump invitaba a “Make America Great Again”.

  1. Controversia

Ya tengo tu atención, y además, entiendes mi mensaje, ¿Qué tengo que hacer ahora? Se preguntaría cualquier político y su campaña. La respuesta claramente sería como hago que mi mensaje esté en el aire y en la boca de todos el mayor tiempo posible. Trump, dio respuesta a esta pregunta por medio de la controversia, no por suerte ni por error, sino con la intención de generarlas. Muchos vieron esto como un error, pero claramente fue lo que le permitió a Trump tener su mensaje en los medios y en la boca de todos el mayor tiempo posible. Esto permitió a todos sus mensajes, no solo el de la controversia, seguir creciendo y seguir calando en el electorado. También le permitió tener una campaña más económica, ya que sus principales jefes de campaña fueron los medios de comunicación y tus posts en Facebook y Twitter. Si algo caracterizó a Trump, fueron sus propuestas controvertidas con posiciones fuertes, tal vez sin el objetivo de cumplirlas, sino con el de generar comunicación con micrófonos y perfiles de Facebook abiertos especialmente para él. Trump, no duró más de 2 o 3 semanas en generar una nueva polémica a lo largo de la campaña. Muchos lo habrán visto como un error, yo lo vi como parte de su estrategia.

Obviamente pudiéramos nombrar otras razones que llevaron a Trump al lugar en el que está, como su habilidad de leer la audiencia, su pelea contra los medios en representación del Americano común, ser el candidato que representaba un cambio, y los escándalos y también baja popularidad de Hillary Clinton. Sin embargo, si analizamos toda la campaña de Trump, los 3 “pilares” que he resaltado, brillaron por su presencia en cada acción y comentario. Desde el anuncio de su candidatura, hasta cada uno de los debates presidenciales en los que participó. Y a pesar de que en algunos casos hubo errores en la implementación de la estrategia, ésta dio resultado, sino, no estuviéramos hablando en este momento de él.

En cualquier caso, considero que los grandes perdedores de las elecciones de los Estados Unidos son los medios de comunicación, las encuestas y los analistas políticos, ya que no supieron leer lo que Trump sí pudo. Creyeron que era una elección tradicional, algo que claramente no fue. Trump durante toda su vida ha sabido vender, y la política, como mercado, no es del más inteligente o de quien tenga mejores ideas, es de quien mejor comunica esas ideas. Y en este caso, fue Trump el que mejor lo supo hacer, intencionalmente y estratégicamente, logrando construir lo que muchos expertos políticos han denominado como un “movimiento”. Trump eliminó la apatía de muchos votantes, haciéndolos votar por primera vez o volver a votar, eso es algo que solo se logra con un mensaje claro, intencional y emocional, como el que construyó Trump.

Los martillos (las ideas) de Trump, de pronto no eran los mejores, pero lo que sí está claro, es que nunca dejó de martillar y martillar. Trump, de alguna manera, ha demostrado que no existe la llamada mala publicidad, y si es gratis, mucho mejor.

Finalmente, y este será mi único comentario político del post, es que la verdadera razón por la qué ganó Trump, es que vivimos en un sistema democrático, en donde todos podemos lanzarnos y todos podemos ser elegidos, así de simple. Después de que te lances, debes luchar cuesta arriba para lograrlo, y una buena comunicación estratégica, te hará el camino más fácil.

Nota: Sé que todos nos hacemos esta pregunta, ¿Y ahora qué?. Mi respuesta, obviamente será en el marco del “mercado político”. Como en cualquier mercado, cuando un cliente compra un producto, el deber del vendedor/empresa/político, es cumplir la promesa (o no) a su cliente y tratar de retenerlo.

Manolo Paez

Noviembre 9 – 2016, Barranquilla – Colombia

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