Impact Investing: rentabilidad financiera e impacto social

Luego de participar a principios de este mes en un evento en Nueva York organizado por The Global Good Fund (organización para la cual trabajo), en donde describimos lo que venimos realizando en temas de Impact Investing, sentí que era hora de hablarles de este tema. Aprovecho para contarles con orgullo, que en esta socialización, contamos con la validación de otras organizaciones que ya vienen trabajando mucho en este tema como The Rockefeller Foundation,  Jhonson & Jhonson y U.S. TRUST.

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Para comenzar quisiera resaltar que el Impact Investing no debe verse como algo que está siendo impuesto por un grupo de expertos u organizaciones, si no como algo que es el resultado de lo que pide el mercado, y en específico, los consumidores. Cuando las necesidades y los perfiles de los consumidores cambian, muchas industrias se ven forzadas a suplir de alguna manera estas necesidades, incluso algunas que no están directamente relacionadas a las nuevas tendencias. Si algo está claro hoy, es que el consumidor quiere ser parte de las organizaciones a las cuales les compra. Esta nueva intención por parte de los consumidores ha cambiado los perfiles de las organizaciones, que hoy se ven obligadas a interesarse en temas que antes no hacían parte de su agenda, como lo es impacto social.

Si algo está claro hoy, es que el consumidor quiere ser parte de las organizaciones a las cuales les compra.

Básicamente, la inversión de impacto (Impact Investing), consiste en agregar nuevas variables a las decisiones tradicionales de inversión, en donde ya no solo una decisión se toma por el rendimiento financiero, si no también por los indicadores de impacto social que una compañía está teniendo en las comunidades en las que opera. De esta manera, el Impact Investing se convierte en una alternativa tanto para los filántropos como para los inversionistas tradicionales, generándoles a los primeros unos rendimiento financieros que antes no tenían, y a los segundos, un impacto social que por mucho tiempo ignoraron. En verdad, podríamos decir que el Impact Investing existe hace mucho tiempo en todo el mundo, ya que este tipo de inversiones siempre han hecho parte del mercado. Lo diferente ahora, es que nosotros como consumidores más consientes, hemos forzado a las diferentes industrias, incluida la financiera y todas sus ramificaciones, a mirar hacia lugares que antes eran obviados.

El Impact Investing se convierte en una alternativa tanto para los filántropos como para los inversionistas tradicionales, generándoles a los primeros unos rendimiento financieros que antes no tenían y a los segundos un impacto social que por mucho tiempo ignoraron.

Entre los principales factores que se deben tener en cuenta a la hora de hablar de Impact Investing resalto los siguientes:

Retorno: Como en cualquier inversión, es importante tener un retorno financiero, si no, estamos hablando de donaciones o actos filantrópicos.

Escalabilidad: Siempre será importante tener la posibilidad de crecer.

Riesgo: El riesgo está presente en toda inversión. En el Impact Investing, tengamos en cuenta lo siguiente para así poder minimizarlo: (a) Relaciones de confianza, (b) líderes de proyecto definido, (c) pruebas piloto y (d) buenos socios o aliados.

Evitar ser ideológico: Aquí no hablamos de activismo social, se trata de una inversión que lógicamente busca un retorno. El activismo aumenta el riesgo y disminuye la confianza de los posibles inversionistas. No es que dejes a un lado tus creencias, simplemente aprende a comunicarlas de una nueva manera.

El Impact Investing no solo se plantea como un modelo de negocio para generar beneficios a la sociedad, sino que está comprobado que es financieramente sostenible, ejemplo de ello es Toms, y su modelo One To One, o Whole Foods, uno de los retail de productos orgánicos más reconocidos en Estados Unidos.

Aquí no hablamos de activismo social, se trata de una inversión que lógicamente busca un retorno. El activismo aumenta el riesgo y disminuye la confianza de los posibles inversionistas. No es que dejes a un lado tus creencias, simplemente aprende a comunicarlas de una nueva manera.

Finalmente, en el caso Colombiano, y en general en la mayoría de Latino América, donde este tipo de inversiones se hacen aún más necesarias, la principal barrera no proviene de la inexistencia de proyectos con impacto social, si no de nuestros ecosistemas financieros, que sin aún incluir el tema de impacto social, pareciera que vetaran a los emprendedores. En Colombia, los bancos, o porque no les interesa o porque no saben cómo, no han podido incluir al emprendedor en su portafolio de clientes, y por ende, mucho menos podemos hablar de la existencia de fondos de capital de riesgo tradicionales o enfocados al Impact Investing.

El mercado viene invirtiendo en este tipo de iniciativas desde ya hace un tiempo, sin embargo, aún la visión de inversión tradicional predomina. Se buscan solo resultados financieros (que no está mal), pero hoy los consumidores piden más, y a ellos a final de cuentas son a los que debemos responderles. Emprendedor, empresario, inversionista o profesional que me lee: dependiendo de la posición en la que estés, vincula el impacto social lo más pronto posible a lo que haces, no porque yo te lo diga, si no porque el mercado te lo viene diciendo ya hace un rato.

“…pero hoy los consumidores piden más, y a ellos a final de cuentas son a los que debemos responderles”

Manolo Paez

Septiembre 19 – 2016, Barranquilla – Colombia

Plus

Como les he contado The Global Good Fund invierte en el desarrollo de liderazgo de emprendedores sociales a nivel mundial. El impacto y sostenibilidad financiera que han logrado los emprendedores que hemos apoyado, llevó a GGF a buscar otra forma de involucrarse con las compañías de estos líderes.  De esta manera, se están sumando esfuerzos para contar próximamente con una organización paralela que invierta en proyectos de impacto social.

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Impuestos y emprendimiento

Se viene una nueva reforma tributaria en Colombia y no podía dejar pasar la ocasión para que como emprendedores hablemos del tema, porque señoras y señores, NO nos libraremos de ella. Como decía Benjamin Franklin: “En este mundo solo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos.”

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A pesar de que los impuestos (y me atrevería a decir que afortunadamente no hacen parte del top 10 de las razones de por qué emprendemos), serán una parte esencial en el desarrollo de nuestros planes de negocio, lo que los convierte en un tema obligado. Aún no conozco a un emprendedor que haya emprendido como causa de un impuesto específico, pero desafortunadamente sí conozco a varios que no lo han hecho o les tocó dejar morir su emprendimiento a causa de ellos. No sé si nuestros legisladores han pensado en nosotros con el debate acerca de una nueva reforma tributaria, pero tampoco sé si ustedes lo han hecho, es por eso que quiero invitarlos a que empiecen a pensar en ello.

No conozco aún a un emprendedor que haya emprendido como causa de un impuesto específico, pero desafortunadamente sí conozco a varios que no lo han hecho o les tocó dejar morir su emprendimiento a causa de ellos.

Muchas veces cuando se habla de impuestos y emprendimiento, enseguida pensamos en cómo se deben desarrollar incentivos tributarios a la creación de empresa por medio de exenciones que permitan la actividad emprendedora. En mi caso, soy de los que cree que cuando se habla de estos dos temas, el ítem más importante no son los incentivos, si no la estabilidad, claridad y coherencia, temas que estaré desarrollando más adelante. Antes, hablemos un poco del por qué a los colombianos se les viene encima una nueva reforma tributaria.

Cuando se habla de impuestos y emprendimiento, los temas más importante son la estabilidad, claridad y coherencia.

Y entonces, ¿por qué el Estado colombiano necesita una nueva reforma tributaria? Me esforzaré en ser lo más breve y simple posible en esta explicación, ya que sus causas no son la razón que nos trajo hoy aquí. Comencemos aclarando que el gobierno, al final de cuentas, es una empresa que ofrece productos y servicios a un grupo de clientes que pagan un precio por obtenerlos, generando ingresos con los cuales cubre sus operaciones. Ese grupo de clientes somos los ciudadanos y empresarios colombianos, y el precio que pagamos, son los impuestos. En este orden de ideas, cuando el gobierno gasta más de lo que gana, se genera un déficit o faltante, que en la mayoría de los casos se cubre con emisión de deuda o solicitud de créditos, tal cual como tú y yo hemos usado alguna vez nuestra tarjeta de crédito. Dentro de este flujo de ingresos, gastos, deuda e intereses, el gobierno también hace proyecciones, y por ende, no solo gasta teniendo en cuenta el ingreso actual, si no el futuro. Y entonces, ¿qué fue lo que pasó? Simplemente, en esta dinámica que hemos presentado, el gobierno empezó a perder desde finales de 2014 a uno de sus principales clientes, el sector petrolero, lo que ha afectado considerablemente sus ingresos, y por ende su déficit. Como cualquier otra empresa, en este entorno de menores ingresos y con la obligación de seguir funcionando, el gobierno tiene diferentes opciones como: aumentar los precios (impuestos), aumentar sus productos (nuevos impuestos), aumentar el número de clientes (más colombianos pagando impuestos), ser más eficiente (combatir la evasión) o disminuir el gasto. La combinación de todo esto es lo que el gobierno presentará como una nueva reforma tributaria en el segundo semestre de 2016, la cual se convertiría en la número 14, lean bien: ¡LA NÚMERO 14! de los últimos 25 años, un promedio de 1 reforma tributaria cada menos de dos años. Antes de que sigamos con el tema que nos compete, déjenme compartirles que el único problema, y de pronto el principal, con la anterior simulación del gobierno como una empresa, es que en este caso el cliente (nosotros) no tiene opción de comprar otro producto, está obligado a pagar el precio que se imponga y tiene el alto riesgo que el producto no sea entregado.

El gobierno al final de cuentas es una empresa que ofrece productos y servicios a un grupo de clientes que pagan un precio por obtenerlos, generando ingresos al gobierno con los cuales cubre sus operaciones.

A pesar de la incertidumbre en la que nos deja la última frase del anterior párrafo, debemos volver a lo que es cierto: la muerte y los impuestos, y por el momento, a solo una de ellas. Con el compromiso de compartir con todos ustedes mi opinión respecto a este tema, me di antes a la tarea de reunirme con varios amigos que no solo son empresarios, si no que son expertos en temas tributarios, necesitaba una voz experta que de alguna manera corroborara mi posición. En este proceso tuve una conversación muy práctica, clara y simple con un viejo amigo y empresario, Jorge Lizcano, CEO de Ecoimpuestos, con quién analizamos profundamente la situación. Para conocer tanto del tema, Jorge logró algo que la DIAN no ha podido hacer con los colombianos, y fue simplificarme en pocas palabras cómo son los impuestos en Colombia, por qué algunos son ineficientes y otros no, pero sobretodo, entender qué es lo que nos están cobrando. En palabras de Jorge: “El problema en Colombia es que nadie entiende qué paga, ni por qué lo paga, y así los impuestos se convierten simplemente en una obligación que cada año se intenta, en lo posible, disminuirla. Desafortunadamente, esa es la relación que ha construido el Estado con los colombianos”.  Y agrega: “Los impuestos en Colombia no tienen unidad de criterio, no son fáciles, no hay transparencia y es costoso administrarlos. Es increíble que en muchos casos, el costo relacionado al proceso de pagar impuestos, es mayor que los mismos impuestos a pagar, ¡esto es inconcebible!”.  Escuchando a Jorge, no solo asentía, si no que pensaba en mi posición: definitivamente, el tema no es de incentivos, es de estabilidad, claridad y coherencia.

“Los impuestos en Colombia no tienen unidad de criterio, no son fáciles, no hay transparencia y es costoso administrarlos. Es increíble que en muchos casos, el costo relacionado al proceso de pagar impuestos es mayor que los mismos impuestos a pagar, esto es inconcebible”. 

Jorge Lizcano, CEO de Ecoimpuestos

Emprendedores, ustedes y yo sabemos que el manejo del riesgo es una pieza clave en nuestro rol, y que al tener mayor información y estabilidad en la misma, nos permite enfocarnos en las innovaciones y modelos de negocio que hemos desarrollado. Por eso, confirmar que una información tan clave como los impuestos, no es estable, ni clara en Colombia, solo me hacen pedirle al gobierno lo siguiente: “Cóbrenos lo que quiera, pero sea claro en qué nos cobra, por qué lo cobra, cómo lo cobra y por cuánto tiempo será así”, con esta información, muchos podríamos decirle que nos las jugamos en esta relación de largo plazo. Sin este comienzo, que por cierto aún no existe en el país, cualquier relación estará destinada al fracaso, que más fracaso que 14 reformas en 25 años. Eso es cómo casarse 14 veces, en 25 años, y con personas distintas, un caso como éste, aún no lo conozco. ¿Y tú que le pedirás al gobierno y al Congreso para esta nueva reforma tributaria?

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Manolo Paez.

Junio 21 – 2016, Volando de Miami a Washington, D.C.

¿Eres exitoso?

El éxito es de esas cosas que todos queremos y creemos que no tenemos. Al final, para mí, es más un problema de semántica. Por esto, he querido dedicar este post a aportar a la definición del éxito.

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Este mes quise escribir respecto a este tema porque hace poco un amigo me compartió un post en LinkedIn de Richard Branson, fundador del grupo Virgin, acerca de cómo él medía su éxito. No solo me gustó el detalle de mi amigo, que sabe que Branson es un de los emprendedores que más sigo y admiro, sino que debo confesarles que el post me dio mucha tranquilidad, ya que de alguna manera confirmó mi visión respecto a este tema. Es de esas cosas que me pasan o que nos pasan a los emprendedores que te hacen decirte a ti mismo: “Manolo, definitivamente no estás loco”. Y es que a pesar de que cada quién puede tener visiones distintas acerca de un mismo tema, siempre es bueno compartir semejanzas con otros, ya que vuelve el camino menos vulnerable.

Es de esas cosas que me pasan o que nos pasan a los emprendedores que te hacen decirte a ti mismo: “Manolo, definitivamente no estás loco”

Soy de los que cree que el éxito se puede definir de muchas maneras, y que éste es tan relativo como personas hay en el mundo. A pesar de la relatividad del concepto, que espero compartan, me vi obligado a hacer una búsqueda en la fuente mayor: La Real Academia Española (RAE). Y lo confieso, no esperaba encontrar en esta fuente algo que apoyará mi visión, mi búsqueda fue con total escepticismo. Y para sorpresa mía, no solo conseguía el apoyo de Branson, pero curiosamente también el de la RAE.

“El éxito es tan relativo como personas hay en el mundo”

Según la RAE, éxito se puede definir como: 1. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. 2. Buena aceptación que tiene alguien o algo. 3. Fin o terminación de un negocio o asunto. Encontrarme con la palabra “feliz” entre estas definiciones, me hizo decirme de nuevo: “Manolo, no estás loco. Y Branson, tampoco”. Pero confieso, que el hecho de que la RAE la use como adjetivo, me genera un poco de resistencia, sin embargo no profundicemos por ahora en estas especificaciones. Más bien, veamos como esto complementa lo dicho por Branson, que por cierto aún no se los he contado.

“El éxito según la RAE, es el resultado feliz de un negocio, actuación, etc.”

En el caso de Branson, el define la felicidad como el medidor de su éxito como emprendedor, y yo diría, que también como persona. No solo nombra a la felicidad como su medidor, si no que la confronta con la medición tradicional de éxito de un empresario o profesional, la cual es cuánto dinero genera o el valor de su compañía. Pero lo más significativo en mi opinión de lo que dice Branson, es que no dice que el dinero y el valor de la empresa no sea importante, si no que entiende que esto llega por añadidura, por ende, no puede ser el objetivo final. En palabras de Branson: “El hecho es que, si haces el bien y te diviertes, el dinero vendrá”.

“El hecho es que, si haces el bien y te diviertes, el dinero vendrá”. Richard Branson

No solo estoy de acuerdo con los comentarios de Branson, si no que también entiendo porqué la sociedad prefiere medir el éxito por medio del dinero generado, y no con el nivel de felicidad de una persona. El dinero no solo es más fácil de conseguir y de medir, si no que no depende de ti. Algo que dependa de ti como la felicidad, simplemente es algo que tienes que definir y medir tú. Lo relativo del concepto y lo “difícil” de medirlo, desafortunadamente hace que caigas en la trampa, dejando que la sociedad defina tu éxito.

“Lo relativo del concepto y lo “difícil” de medirlo, desafortunadamente hace que caigas en la trampa, dejando que la sociedad defina tu éxito”

Es por esto que para mí, el éxito o el nivel de felicidad, es la tranquilidad y la confianza en lo que crees. Al fin de cuentas, el verdadero valor de un emprendedor no es lograrlo, es creer que puedes lograrlo. Pero llámese al éxito felicidad, como lo dice Branson, o tranquilidad, como lo planteo yo, sigue siendo algo muy difícil de medir. De esta manera y haciendo de alguna manera referencia a los indicadores de vida que mencioné en mi post del año nuevo, es necesario sin importar cual sea tu definición de éxito, tener unos indicadores que te permitan no salirte de este estado que tanto buscamos. Si me lo permiten, quisiera compartir con ustedes los 3 indicadores que yo uso, para que de esta manera no solo busquemos tener una definición propia del éxito, si no que de alguna manera podamos medirlo. Estos son mis 3 indicadores:

  1. Mi familia: No conozco aún un emprendedor o líder exitoso, sin una vida familiar prospera.
  2. No TENER que hacer cosas: En la vida nunca deberíamos estar obligados a hacer algo. La vida es de querer, no de “tener que”. En palabras de Branson: “La vida es muy corta para hacer cosas que no te emocionan. Si no disfrutas lo que haces, entonces es tiempo de hacer algo que te haga feliz”.
  3. Hacer parte de la historia de éxito de otros: Al mundo, definitivamente venimos a reproducirnos, pero no solo como especie, si no como ideas y sueños. El éxito, la felicidad o la tranquilidad en lo que crees, es de las cosas que estamos obligados a reproducir.

“Al fin de cuentas, el verdadero valor de un emprendedor no es lograrlo, es creer que puedes lograrlo”

Si de algo estoy seguro, no es si soy exitoso o no, si no que vivimos en un mundo de personas exitosas, el problema es que ellas no se han dado cuenta aún. Y tú, ¿eres exitoso?

Manolo Paez.

Mayo 5 – 2016, Barranquilla, Colombia

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S+BD plus: Como nota parte, y antes que se me olvide contarles. Hoy, después de llevar a mi esposa al trabajo, pasé por un supermercado, curiosamente el ÉXITO, a comprar algo para mi bebé, y me encontré con un amigo. Mi amigo me dice: “Manolo, tienes pinta de sábado (Jeans, tenis y lo que yo llamo camisa “light”), ¿tú no trabajas?”, y yo le digo: “¿Acaso la que trabaja es mi ropa?. Ojalá haya entendido.

Liderazgo para el impacto social

Este post quise aprovecharlo para invitarlos a que hagan parte del selecto grupo de emprendedores sociales de The Global Good Fund, a través de nuestras becas de liderazgo. Las aplicaciones están ya abiertas, y sé que muchos de ustedes tienen todo el potencial para ganar uno de los cupos.


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Llega el mes de Abril, y con él, no solo llega la primavera a algunos lugares del mundo, sino también, el evento más importante del año para The Global Good Fund (GGF), nuestra gran cumbre anual (2016 GGF Summit). Cada año en esta época, emprendedores sociales, líderes empresariales e inversionistas de todo el mundo que hacen parte de nuestra red, se reúnen en Washington D.C por cuatro días para ser parte de este evento, en el cual tienen la oportunidad de trabajar juntos para convertirse en mejores líderes para el impacto social.

La emoción de poder ser parte de nuevo de este ambiente lleno de buena energía, conocimiento y oportunidades inimaginables, me ha hecho tomar la decisión de que mi post de Abril, sea especialmente invitarlos a dar el primer paso a que nos veamos en la cumbre del año 2017. La del 2016, esperaré compartírselas en próximos posts, habrá mucho que contar y conocimientos por compartir con ustedes.

En estos últimos 5 años, GGF ha tomado la inspiración y la fuerza de todos los emprendedores, voluntarios, red de mentores y patrocinadores que han creído que desarrollar líderes es la mejor estrategia para resolver los complejos problemas sociales. GGF es una organización construida por y para emprendedores sociales, en donde identificamos líderes con alto potencial de impacto y aceleramos su éxito a través de métodos probados y patentados por nuestra organización. Es así, como hoy quiero invitarlos a que hagan parte de nuestra comunidad y nos ayuden a encontrar a algunos de los generadores de cambio más prometedores de Latinoamérica.

Cuando muchos están pensando en los problemas sociales más grandes que enfrenta el mundo hoy en día, en GGF pensamos en aquellos jóvenes líderes que están haciéndole frente a estos problemas. Es por esa razón que todos nuestros esfuerzos se enfocan en invertir y acelerar el desarrollo de liderazgo de estos emprendedores sociales a través de nuestro Fellowship.

Nuestro programa de 15 meses provee recursos financieros y humanos valorados que incluyen una partida en efectivo para los emprendedores seleccionados de USD 10,000 y un viaje con todos los gastos pagos para que hagan parte de nuestra cumbre anual en Washington, D.C. Además, los emprendedores son emparejados con expertos en liderazgo y líderes de empresas reconocidas a nivel mundial, los cuales a través de nuestra metodología apoyarán al emprendedor durante la duración del programa.

A la fecha, GGF ha invertido en 40 líderes a nivel mundial, en diferentes sectores económicos como salud, educación, tecnología, agricultura, productos de consumo, entre otros. Entre este selecto grupo tengo el honor de resaltar la presencia de 7 emprendedores latinoamericanos que no solo fueron seleccionados para alguno de los 5 programas que hemos desarrollado hasta ahora, si no que han llevado en alto a la región en cada una de las decisiones empresariales que han tomado.

Esta oportunidad para ser parte de este selecto grupo de emprendedores a nivel mundial es para todos los gestores de cambio y emprendedores de la región. Y nuestro proceso de selección y búsqueda para nuestro próximo programa ya está abierto. De este proceso seleccionaremos 14 emprendedores a nivel mundial.

Es un orgullo para mí poder extenderles esta invitación a ustedes o a cualquier emprendedor que conozcan cumple con los requisitos.

El Dato: Porque los emprendedores latinoamericanos se lo merecen, GGF en su compromiso por el desarrollo de nuestra región, este año decidió abrir su primera sucursal fuera de los Estados Unidos con una oficina para Latinoamérica ubicada en Colombia.

En este es link podrán conocer los requisitos del Fellowship, y para aplicar hagan clic aquí.

Manolo Paez.

Abril 5 – 2016, Barranquilla, Colombia

¿Por qué nos dejan?

Las empresas se van de Colombia por las mismas razones que una mujer deja a un hombre.

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Si has tenido la oportunidad o el martirio (para algunos) de participar de alguna de mis clases, conferencias o charlas, sabes que siempre que hablo de estrategia y desarrollo de negocios utilizo la analogía de las relaciones amorosas entre hombres y mujeres. Por alguna razón encuentro en ellas la mejor forma de mostrar la lógica detrás de muchas decisiones empresariales. En otros posts tendré la oportunidad de explicar un poco más esta analogía, pero por el momento les adelanto que ésta se basa en la idea de que la empresa u organización es el hombre, y el cliente o usuario es la mujer. Para el caso que nos compete hoy, la diferencia no es mucha, siendo Colombia el hombre y las empresas la mujer. De esta manera, podemos decir que las empresas están dejando a Colombia por ser un “mal hombre”, y pronto les contaré ¿Por qué?.

“En las relaciones amorosas encuentro la mejor forma de mostrar la lógica detrás de muchas decisiones empresariales”

El comienzo del 2016 nos sorprendió con varias noticias y casos de empresas que han decidido irse de Colombia, lo cual no solo afecta nuestra economía, si no la visión y expectativa que tienen otros inversionistas acerca del país. Antes de seguir, vale la pena mencionar que esto no es algo exclusivo de Colombia y del 2016, ya que se ha visto una fuga de capitales de otros mercado similares al Colombiano y la tendencia ya viene desde el 2014. Es así como hemos visto que Chiclets Adams, Michelin, Bayer, Mazda (CCA), La Polar, y recientemente, CitiBank (segmento personas), Mango y Ripley, han decidido irse de Colombia, uno de los llamados mercados más atractivos de la región, algo que personalmente sigo creyendo. Pero y entonces, ¿Qué pasó?, en los siguientes párrafos intentaré resolver esta duda.

“El comienzo del 2016 nos sorprendió con varias noticias y casos de empresas que han decidido irse de Colombia”

Para poder resolver esta duda, volveré a la analogía que les conté. Hablando con varias amigas y compañeras de trabajo, y debo decir que por análisis de mercado propio, al parecer las mujeres dejan a los hombres por 3 principales razones: 1. Porque los hombres las engañan, 2. Porque no ven un futuro al lado de ese hombre (Bajas expectativas), y 3. Porque las reglas de juego cambiaron o se las cambiaron. Si analizamos estas 3 razones, veremos como lo que pasa con las multinacionales en el país es algo similar.

“Hablando con varias amigas y compañeras de trabajo, al parecer las mujeres dejan a los hombres por 3 principales razones”

El engaño: A pesar de que considero que es el caso menos común en la situación que estamos analizando, sí creo que muchas empresas vinieron a Colombia por la venta ficticia de lo que realmente estaba sucediendo o iba a suceder en el país. Sin embargo, este es el caso en donde siempre digo que la decisión final de confiar fue de la empresa (o de la novia/esposa). Nadie obligó a una compañía a venir, y ellos estaban en la obligación de realizar sus propios análisis del mercado y de plantear las mejores estrategias para el mercado local.

“A pesar de que considero que es el caso menos común, sí creo que muchas empresas vinieron por la venta ficticia de lo que estaba sucediendo o iba a suceder en el país”

Las bajas expectativas: Este si es el caso más común, ya que cualquier decisión de inversión depende principalmente de las expectativas futuras. Simplemente algunas empresas creyeron que las cosas iban a ser de una forma, y de pronto comenzaron así, pero con el tiempo ya no vieron un buen futuro y decidieron no seguir invirtiendo tiempo y dinero. Hoy las principales variable macroeconómicas muestran una situación actual y futura muy complicada para Colombia, la cual necesitará de un gran esfuerzo político y técnico para sobrellevar la tormenta. Esta tormenta incluye: desaceleración económica, presiones inflacionarias, mayor déficit fiscal, un déficit de cuenta corriente por las nubes, mayor desempleo, menores expectativas privadas y menor consumo. Esto ha hecho que la relación inversionistas/Colombia pierda dinamismo, y será decisión de las empresas (mujer) de seguir intentando o no. Muchos mueren en el intento, otros salen fortalecidos.

“…cualquier decisión de inversión depende principalmente de las expectativas futuras”

Las reglas de juego: este último punto está directamente relacionado con el anterior, y puede ser el mayor culpable de la caída de las expectativas. Sin lugar a dudas, hoy estamos en una Colombia (y mundo) muy diferente a la de hace 4 o 6 años, con precios del petróleo en niveles históricamente bajos, que como principal generador de ingreso nacional, ha afectado todo el campo de juego, y exige al país y empresas a adaptarse a una nueva situación. Solo este cambio, entre muchos que han sucedido o están sucediendo, nos ha llevado a una Colombia con una tasa de cambio históricamente alta y a la incomoda situación de tener que enfrentar la enésima reforma tributaria de la última década.

“Sin lugar a dudas, hoy estamos en una Colombia muy diferente a la de hace 4 o 6 años”

La decisión de irse o quedarse es netamente una decisión de negocios, de mercado y de estrategia, y nunca sentimental. Cada empresa (o mujer) deberá analizar la situación y ver si se la juega o se va, lo cual no quiere decir que es una buena o mala decisión, es simplemente la correcta dado el momento y la información disponible.

Bienvenidos todos lo que llegan y se las juegan en este entorno. Gracias a los que se van por creer y dejar mucho en el país, y fortaleza a los que siguen luchando.

Pd: Las mujeres también dejan a los hombres por el chisme, o si no díganselo a Burger King, que la semana pasada se la llevaron de Colombia por una noticia de publicada en 1989, cuando yo solo tenía 3 años.

Manolo Paez.

Marzo 9 – 2016, Barranquilla, Colombia

La vida: una conversación contigo mismo

Cuando hablas con alguien o alguien habla contigo, al final todo se resume en una conversación contigo mismo

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La vida tiene muchas definiciones. La vida puede ser una historia, un camino, un momento, y un sin número adicional de subjetivos y adjetivos. Una de las definiciones que más me gustan para la vida, y que pocos usan, es que la vida es una conversación. Tú le dices cosas a la vida, y la vida te dice cosas a ti.

“Tú le dices cosas a la vida, y la vida te dice cosas a ti”

Esta semana publiqué en mi página de Facebook un artículo (link) que me llamó mucho la atención y que me hizo recordar esta definición de la vida, que además considero especialmente valiosa para los retadores del status quo (emprendedores). El artículo basado en el nuevo libro del profesor de Stanford, Bernard Roth, titulado “The Achievement Habit”, principalmente habla acerca de cómo algunos cambios lingüísticos pueden ayudarte a ser más exitoso en la vida. El libro propone cambiar “pero” por “y”, y “tengo que hacer” por “quiero hacer”, cambios que, en mi opinión, nos permiten también ser infinitos en lo que decimos, hacemos y queremos, así como saber que si queremos un objetivo, también queremos todo lo que conlleva a lograrlo.

“…cambios que además de ayudarte a lograr lo que plantea el artículo, te permiten, en mi opinión, ser infinito en lo que decimos, hacemos y queremos..”

Antes de seguir con esta conversación, quisiera destacar el contexto de las palabras de Roth, compartiéndoles su definición de éxito, lo que podría cambiar para muchos su interés en este post. En una entrevista realizada al autor en un medio de comunicación del instituto de diseño de la Universidad de Stanford, Roth define el éxito de la siguiente manera: el éxito es tener una buena vida, sentirse bien acerca de ti mismo y sentirse al mando de tu vida y de las circunstancias. Definición que no solo comparto, si no que he aplicado desde el momento que aprendí que la vida se trata de hablar conmigo mismo.

“El éxito es tener una buena vida, sentirse bien acerca de ti mismo y sentirse al mando de tu vida y de las circunstancias”. Bernard Roth

Y ustedes se preguntarán, ¿Qué tiene que ver el artículo o lo que dice Roth con hablar con uno mismo? No se preocupen, ya pronto llegaremos ahí, antes nos falta conversar acerca de otras cosas. Al finalizar de leer artículo que nos ha traído a esta conversación de hoy, lo primero que pensé es que hacían falta palabras para que, en palabras de Roth, seamos más exitosos en la vida. Y esas palabras no son cambios lingüísticos adicionales o palabras que provienen de nosotros. En esta ocasión, son las palabras de los demás, palabras de aquellas personas con las que hablamos e interactuamos a diario. Recuerda que nunca, algo o un resultado puede ser solo de cosas que provienen de ti.

“Recuerda que nunca, algo o un resultado puede ser solo de cosas que provienen de ti”

Pero para el entorno que nos compete y la actitud que necesitamos como emprendedores, en mi opinión, las palabras provenientes de otros que nos impulsarán al éxito no son palabras positivas o de aliento. Y por favor, no se alarmen por lo que voy a decir, pero en este momento es cuando considero, que el emprendedor debe ser un experto en llenarse de “energía negativa”. Lo anterior lo digo porque no hay palabras más poderosas para nuestro camino como emprendedores, que un “NO” o un “NUNCA” proveniente de nuestro entorno. Si algo he aprendido es de llenarme de “nuncas” que he sabido transformar en “siempres”. Nuestro entorno es de adversidades, y el éxito no es cambiar el entorno, es convertirte a ti mismo como catalizador o filtro que recibe todo, pero que solo da como resultado cosas positivas. El camino al éxito va mal, cuando el entorno solo te da “Sí” o “eres el mejor” como respuesta. Por el momento, dejaré de hablar del poder de la “energía negativa”, no quisiéramos desviarnos de nuestra conversación con nosotros mismos.

“…no hay palabras más poderosas para nuestro camino como emprendedores, que un “NO” o un “NUNCA” proveniente de nuestro entorno”

Y entonces, ¿la vida es hablarle a otros y que otros nos hablen? y ¿el éxito en la vida es cambiar la forma como le hablamos a otros o recibir con una actitud específica lo que nos dicen? En realidad no, cuando hablas con otros u otros te hablan, lo importante no es que dices o que te dicen, si no la conversación contigo mismo que se deriva de ese sin número de eventos que vivimos a diario. Hay personas que logran hacer esa conversación consigo mismo de manera instantánea, otros se dan sus momentos para hacerlo, ya sea en forma de meditación, oración o como quieran llamarlo. Sin importar la forma o el tiempo, lo que importa es ser consiente que mi vida y mi éxito, depende de esa conversación conmigo mismo, y no de lo que dije o me dijeron.

Al final, hacemos lo que decimos, y somos lo que hacemos. Ojalá eso que decimos, sea en una conversación con nosotros mismos.

Manolo Paez.

Febrero 19 – 2016, Barranquilla, Colombia

Mis dos maletas

Hoy no “hablaré” de los temas para lo que cree este espacio, hoy hablaré de dos maletas.

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Hace más de 1 año salí de Barranquilla, sabiendo que nunca me iría y que siempre volvería, como siempre ha pasado cada vez que me voy. De la misma manera que habitualmente lo hago, antes de partir alisté mis 2 maletas, y no necesariamente porque viajáramos dos, si no porque para lograr más, sabía que las necesitaba. En una de las maletas metí mis sueños, mis ideas, mi conocimiento y hasta mi vida. En la otra, metí a mi familia, a mi ciudad, a Colombia, a Latinoamérica y a todo aquello que yo sabía y sé que le debo lo que soy. Cosas de las que muchos de ustedes hacen parte, de esas cosas que generan obligaciones que siempre queremos pagar.

“Hace más de 1 año salí de Barranquilla, sabiendo que nunca me iría y que siempre volvería, como siempre ha pasado cada vez que me voy”

Estas maletas me acompañaron durante todo mi viaje, no para sacar cosas, si no para meter más. Estas maletas tienen capacidad infinita que solo yo decido cuando es hora de cerrarlas. Estas son maletas que lo único que te dan son peso, pero un peso bueno para cargar. Estas maletas son en verdad responsabilidades, compromisos y ganas, que nos permiten darle a lo que llevamos en ellas lo que se merecen. Se merecen crecimiento, se merecen oportunidades, se merecen tiempo, pero sobretodo, se merecen mi regreso.

“Estas maletas tienen capacidad infinita que solo yo decido cuando es hora de cerrarlas”

Hoy, regreso de donde salí, con maletas llenas no solo para mí. Hoy, cuando las abro, solo veo la satisfacción de cargar con este peso, de cargar con responsabilidades que hacen que tus actos beneficien a todos. Hoy, estoy de regreso en Colombia, con más sueños, más ideas, más conocimiento y más vida para mi familia, mi ciudad, Colombia, Latinoamérica, y para todo aquello que sabía y sé que le debo lo que soy. Si vas de salida o vas llegando, te invito a llenar tus dos maletas.

Manolo Paez.

Febrero 4 – 2016, Barranquilla, Colombia

El primer posdata en mi blog: Hoy, soy feliz de contarles que The Global Good Fund, organización basada en Washington que apoya el desarrollo de liderazgo de emprendedores sociales en el mundo y con la que he estado trabajando en el último año, ha decidido abrir su primera oficina fuera de los Estados Unidos, la locación, Latino América, el país, Colombia. Eso es saber que llevas 2 maletas.